猫の部屋: Bienvenido a la habitación del gato

Bienvenido a la habitación del gato

Archivo de Diciembre 2006

El espejo

Publicado por abunaineko en Diciembre 29, 2006

Despertó, ligeramente más temprano que de costumbre, tras un sueño interrumpido constantemente por los ladridos de los perros que desde unos días antes se habían mostrado sumamente inquietos a partir de las dos de la mañana. Sin mirar el reloj que tenía sobre el buró junto a su cama, se levantó y se dirigió hacia el cuarto de baño. Lentamente abrió la llave del lavamanos. Mientras el agua comenzaba a salir de la llave fijó su atención en el rostro que aparecía detrás del espejo.
No recordaba cuántos días llevaba encerrado en aquel cuarto, pero ese rostro descuidado, con una barba bastante crecida y esas ojeras, consecuencia de varias noches de sueños interrumpidos, hacía parecer ese encierro una cuestión de semanas. Examinó poco a poco su rostro palpándolo lenta y cuidadosamente, como si buscara algo nuevo en él; tras la inspección pasó sus manos bajo el chorro de agua, que había estado corriendo durante todo ese tiempo, y volvió a sentir ese terrible dolor en el costado que lo había postrado en cama durante los últimos tres días; el miedo se apoderó de él.
Había llegado a la ciudad hace apenas un par de semanas, nadíe sabía exactamente de dónde ni por qué. Se hospedó en una pequeña casa, bastante céntrica, cuya dueña rentaba a todo el que necesitara un lugar para quedarse, que tuviera el dinero suficiente y que pudiera soportar a los perros que se paseaban por toda la casa con absoluta libertad; por otro lado la dueña dejaba vivir en paz a todos los inquilinos, sin hacer pregunta alguna sobre sus actividades o procedencia. Tres días antes la casera lo vió llegar, con una larga gabardina, con las botas llenas de lodo, cubriendo su costado izquierdo con la mano derecha por debajo de la gabardina, caminando con dificultad y dejando escapar algunas gotas rojas al suelo; la miró, le dirigió un respetuoso saludo e intentó disimular su dolor caminando normalmente hasta llegar a su habitación, de donde no se le vió salir en los dias posteriores.
Deteniendose del lavamanos para no caer al suelo, vencido por el dolor, volvió a mirar en el espejo aquel rostro de sufrimiento que se llenaba de sudor, un sudor frío que salía de su frente y cubría su rostro, confundiendose con las lágrimas que inundaban sus ojos. El dolor se disipó repentinamente, comenzó a respirar profúndamente para intentar calmar los nervios, pues aún se sentía muy asustado tras lo ocurrido. Se percató de la ausencia de cualquier sonido, ni siquiera escuchaba el flujo del agua que corría bajo la llave abierta; temeroso de que el dolor regresara dirigió la vista hacia su costado y mientras lo hacía advirtió que el chorro de agua había dejado de fluir. La llave seguía abierta, el agua seguía fuera, pero no fluía. Parecía como si estuviese mirando solo una fotografía; rápidamente volvío la vista hacia el espejo y volvió a mirar aquel rostro sudoroso con una mueca de dolor y de miedo, estampado como un retrato en la pared, con la muerte en sus ojos.
Examinó todo a su alrededor; era la única persona que habitaba esa casa, no había vestigios de personas o animales. Todo había quedado suspendido en el tiempo: agua que no caía, árboles cuyas hojas arrancadas por el viento quedaron suspendidas en el viento, relojes detenidos, objetos suspendidos que no llegaron a caer al suelo. Regresó al espejo, examinó aquel rostro de muerte y entonces lo comprendió. Solo había sido el reflejo de una vida; sus acciones, sus decisiones, su vida, no eran realmente suyos, sino que eran el reflejo de la vida de alguien más, alguien que ahora yacía en el piso del cuarto de baño de una habitación alquilada, alguien cuyo instante de muerte quedó grabado del otro lado del espejo.

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SuSE 10.2 DVD Automount

Publicado por abunaineko en Diciembre 27, 2006

Uso SuSE Linux desde la versión 10.0, antes usaba Red Hat y Fedora, pero me ha gustado bastante el trabajo que ha hecho Novell junto con la comunidad de software libre con openSuSE.
En esta versión se actualizan muchos paquetes ya conocidos, y viene la última versión de kde y gnome (yo uso gnome), trae XGL con compiz por defecto y lo más sonado son los nuevos menús, tanto como kde como para gnome.
Con respecto a estos nuevos menús he escuchado muchas críticas. Críticas del tipo “SuSE se quiere parecer a Windows” o “Esos menús son limitantes”. Por el contrario también a mucha gente le han agradado.
Estéticamente a mí me gustaron, creo también que es muy útil y hasta ahora me funciona perfecto, pues también hay la posibilidad de añadir un menú tradicional en caso de que lo necesites.

En fin, este post no es para describir a SuSE 10.2, es simplemente para comentar un problema que tengo con el SuSE 10.2 y es respecto al montaje de dvd’s.
Nunca tuve problemas con las versiones anteriores, pero sucede que por casualidad inserté un dvd de datos en mi unidad y no se montó automáticamente. Creí que se trataba de un error en la instalación, pues añadí algunas fuentes adicionales y había varios conflictos de dependencias que simplemente le puse que ignorara. Así que volví a hacer la instalación, pero ahora si de manera “limpia”.
El problema seguía allí, así que me puse a investigar un poco más. Solo ocurría con dvd’s multisesión. Los demás los leía perfectamente.
En la versión 10.0 el montaje se hacía en /media/unidad específicado en el /etc/fstab, pero en la versión 10.1 eso cambió, pues las unidades se montaban en /media/nombre~del~disco, es decir, lo hacía de manera dinámica sin tener que especificar nada en el fstab.
Este forma de montar las unidades dinámicamente se conservó para 10.2, con la excepción de que no me monta los dvd’s multisesión automáticamente.
Solución:
Aún no encuentro cómo hacer para que haga lo mismo que hacía en la versión 10.1, pero tengo una solución al estilo 10.0, es decir, definir el punto de montaje en el fstab. Como superusuario
1. Creamos una carpeta en /media y le nombramos “dvd” (o como gusten llamarle) [mkdir /media/dvd]
2. Abrimos (con su editor favorito) el fstab para editarlo [emacs /etc/fstab]
3. Añadimos la siguiente línea: [/dev/dvdrecorder /media/dvd auto noauto,user,ro,exec 0 0]
4. Salvamos y cerramos el editor.
Listo!
Con esto todos los discos se seguirán montando de la misma forma y los dvd’s multisesión se abrirán automáticamente en la carpeta /media/dvd

Espero que le sirva a alguien más, pues no hay información de este pequeño inconveniente en la red y es por eso que lo escribo.

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There she is

Publicado por abunaineko en Diciembre 26, 2006

Ya hace mucho tiempo que encontré unas animaciones flash coreanas, bastante divertidas hechas por un grupo coreano de animación llamado SamBakZa, quienes se presentaron con la animación HotFish, que después fué prohibida por cuestiones de copyright con el tema de la animación.
Estas animaciones llevan el título de “There she is” aunque son más conocidas como “el gato y la conejita”. Alguna vez una amiga me dijo que yo era ese gato, jajaja. En fín, aquí les dejo este par de animaciones, espero que las disfruten.



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Bienvenido a mi blog

Publicado por abunaineko en Diciembre 24, 2006

Aunque aún me falta subir algunas fotografías, agregar algunas páginas, un poco de audio y algunas cosas más, creo que ya se ve un poco mejor mi nuevo blog. Espero que sea de su agrado, se esperan comentarios y sugerencias. ^.^

Gab

Además quiero dedicar este blog a una persona muy especial, la misma persona especial para quien buscaba una canción, la persona que amo tanto: Aless. ^_-
Gracias por tus comentarios

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Anime OST’s

Publicado por abunaineko en Diciembre 8, 2006

Estaba en internet buscando una canción para una persona muy especial y dí con una página que contiene muchos OST’s que pueden ser escuchados directamente en la página. Además la página contiene la letra de cada una de las canciones que se presentan (en romaji). Lo único que necesitarás para acceder a este sitio será tener el plugin de flash player.
Esta es la liga del sitio

^_^

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Hotfish: Same but different

Publicado por abunaineko en Diciembre 7, 2006

There is no single fish bread shaped the same . . .
In the whole world

As the same dough
Born in the same oven
Packed in the same paper bag.

But the truth is . . .
They are all different little by little . . .

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Historias

Publicado por abunaineko en Diciembre 7, 2006

Ha sido una larga tarde, él parece sentirse el hombre más afortunado del mundo, mientras ella finge una sonrisa que intenta disfrazar esa enorme angustia que no la deja descansar.
El bolso de ella se encuentrá sobre el pequeño buró que está al lado de la cama donde permanecen abrazados hasta que el sonido de una antigua melodía los interrumpe. De su bolso saca lentamente el teléfono y lee aquellas palabras que la siguen atormentando, finge otra sonrisa para ocultar esa tristeza que ahora se parece más a la resignación. Él parece un poco confundido, pero la sonrisa que ella le muestra lo tranquiliza y prefiere no preguntar nada.
Él se siente tan feliz, ya hace tanto tiempo que soñó con este momento y luchó tanto para poder estar junto a ella que quiere disfrutar cada segundo a su lado y ella le hace sentir que el sentimiento es recíproco. Lleva el teléfono de vuelta al bolso, toma el bolso y lo esconde rápidamente debajo de las sábanas. Las manos le tiemblan, torpemente deja el teléfono en el bolso y busca aquel objeto metálico que llevaba guardando desde hace unas semanas mientras juntaba el valor suficiente para afrontar ese momento. Un frío metal estremece su cuerpo, el metal apunta a su pecho, exáctamente a la altura del corazón, en un segundo infinito una gran cantidad de sentimientos y emociones estremecen su alma y luchan para terminar en un horrendo e inevitable miedo. Jala el gatillo y su corazón queda hecho pedazos . . .

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Viaje astral (Relato de un sueño)

Publicado por abunaineko en Diciembre 7, 2006

Mi alma se desprende de mi cuerpo,
me veo, vuelo y te veo,
entro en tu mundo y lo voy explorando,
te encuentro, me encuentro en tu olvido,
te siento, con los sentidos perdidos,
tan cerca de mi alma y tan lejos de mí,
despierto, con la cara humedecida,
y mi alma se quedó perdida en tu universo . . .

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Resignación

Publicado por abunaineko en Diciembre 7, 2006

Siempre era lo mismo, aquella sensación tan difícil de ignorar que lo envolvía tan fuertemente y lo relegaba a un estado en el que solo le restaba pensar que no era capaz de sentir.
Tan pronto la conoció esta sensación se fué atenuando hasta volverse un sentimiento más bien molesto y estorboso para lo que hasta ahora había sido su estilo de vida basado en una concepción unilateral del mundo.
En polos totalmente opuestos en cuanto a forma de ser y de pensar nadie se hubiera imaginado que creciera entre ellos ningún tipo de relación, y sin embargo, en tan solo un año de conocerse nació entre ellos una profunda amistad, que al incio no parecía más que la domesticación, por parte de ella, de algún felino salvaje que poco a poco se convertía en el más inocente gato doméstico ante el imponente movimiento de sus manos.
El tiempo transcurrió y la vida los llevó a hacerse más cercanos, pero sería esta cercanía la que el destino usara burlonamente para mostrarles la imposibilidad de estar juntos. De alguna manera ambos lo sabían, pero nunca quisieron aceptarlo, hasta que llegó la definitiva separación.

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Despedida

Publicado por abunaineko en Diciembre 7, 2006

A pesar de que tan solo un par de veces en toda su vida habían estado juntos por más de una hora, el destino volvía inevitables una gran cantidad de encuentros casuales; encuentros en los cuáles siempre había un intercambio de miradas y de sonrisas, además de la búsqueda de un pretexto para poder alargar el encuentro un poco más.
Para él era todo un misterio cómo estas casualidades, que al principio parecían insignificantes, se fueron convirtiendo poco a poco en un juego de paciencia. Juego en el que encontraba la burla de las esperas inútiles que él hacía para poder encontrarla. Creía conocer su camino, creía conocer sus horarios, mas sin embargo, el día en que decidía improvisar un encuentro “casual”, algo cambiaba en la rutina ordinaria de ella, convirtiendolo todo en una carcajada del destino, que sonaba también como un regaño, por querer ser él quien dictase los caminos de la vida. Decepcionado de sus esperas fracasadas y justo cuando empezaba a resignarse al hecho de que no la vería nuevamente, ella aparecía, en el lugar menos esperado y a la hora menos esperada, para mostrarle como siempre, esa enorme sonrisa que ambos compartían y esos ojos de los que él no podía despegar ni un momento la mirada.
El tiempo fué transcurriendo, lo poco que sabían uno del otro los llevaba a ambos a la misma conclusión: muy pornto, no volverían a verse nuevamente. Tras una reestructuración de ideas, hipótesis y planes, él decidió ir a buscarla en lo que él creía sería el último día en que podrían verse. Sin una cita previa, con horarios largamente revisados, con una ruta perfectamente planeada y un deseo infinito de poder encontrarla nuevamente, corrió hacia su encuentro. Revisó mentalmente cualquier cambio de planes que ella pudiera haber tenido, cualquier contratiempo y aún así, sus planes tenían una solución para cada uno de estos casos, hasta los más ridículos e impensables.
La buscó por todos los lugares que había planeado en su itinerario, pero ella no estaba. Busco tiempo para revisar también en lugares que no había planeado y finalmente se sentó a esperarla en un “estratégico” lugar, por donde él afirmaba que tendría que pasar. Estaba nervioso, sacó un pequeño libro del bolsillo e intentó leer mientras esperaba; pero no podía concentrarse en su lectura, la imagen de ella aparecía una y otra vez en su cabeza, y las risas infames del destino no dejaban de burlarse de él. Tras una larga espera, decidió rendirse.
Era posiblemente la última vez que él podría verla; quería al menos saber su número de teléfono para poder asegurar un nuevo encuentro. ¿Cómo era posible que nunca le hubiera pedido su número telefónico? En sus cortas pláticas sus miradas quedaban siempre fijas en los ojos del otro. Él, por un lado, intentando pronunciar algunas palabras que pudieran concluir en una invitación o simplemente en alguna forma de acercarse más a ella; por otro lado, ella siempre dejaba ver esa expresión y esa mirada que le pedían a él, firmemente, esa invitación que no podía pronunciar. Incontables veces ella intentó tomar la iniciativa: escribía su teléfono en un pequeño trozo de papel y lo guardaba para poder dárselo cuando lo encontrara nuevamente; en el momento en que buscaba el papel para dárselo, desaparecía misteriosamente.
Convencido de su fracaso, decidió regresar a casa. Caminaba mirando distraidamente su camino y más bien, dirigiendo la mirada al suelo, repasaba mentalmente el plan perfecto-fracasado. Tal vez era lo mejor; el hecho de interesarse a tal grado por una persona prácticamente desconocida para él, le resultaba en una imagen enfermiza de él mismo. Aún así, no podía dejar de pensar en el día en que la vió por primera vez. Aquel día había una conglomeración de gente frente a la entrada del edificio en donde aplicarían las pruebas para obtener las plazas que ofrecía una prestigiada compañía; ninguno de ellos dos estaba allí por un verdadero interés en aquellas plazas, sino solamente porque habían recibido una invitación directamente de importantes miembros de la compañía. Ambos mostraban malestar en su rostro viendo a la gente que peleaba por tener un lugar más cercano a la entrada, como si se tratase de un concurso en el que el primero en entrar gana. Cada uno se encontraba en lados opuestos de la muchedumbre y perdieron totalmente el interés por, al menos, entrar a dar un vistazo; comenzaron a alejarse lentamente y sus caminos se cruzaron. Un hombre que gritaba, anunciando la apertura de las puertas, llamó su atención. Se detuvieron, voltearon a ver a la masa humana que se apresuraba a la entrada; desinteresados totalmente volvieron la vista al frente y se encontraron. Quedaron uno frente al otro, se miraron largo tiempo, sin decir una sola palabra; sus rostros tenían una expresión de sorpresa, sus bocas no expresaban ninguna emoción, y sus miradas quedaron fijas en los ojos del otro; un sentimiento recorrió sus cuerpos, como escalofríos. -Buenos días- Dijeron al mismo tiempo y continuaron con su camino.
En su mirar al suelo notó que los cordones de sus zapatos estaban, como casi siempre, desatados; se detuvo para atarlos y cuando terminó de hacerlo, alzó la vista, distinguió aquel abrigo y esa particular forma de caminar de ella. Lenta y distraidamente se acercaba a él, él se levantó y escuchó su voz -¿Cómo estas? – Le preguntó. El encuentro se convirtió en uno de tantos más encuentros cortos, con la única diferencia de que al despedirse ella le apretó el brazo y se acercó a él con un movimiento que intentaba disimular el deseo original de darle un abrazo. Cada uno siguió su camino, pero él recordó el verdadero objetivo de haberla buscado ese día; dió media vuelta y hechó a correr hacia el lugar donde se habían encontrado y una vez que llegó allí corrió sobre el camino por el que ella se había ido, pero no la pudo encontrar…

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