Hace unos día recibí una llamada telefónica de mi hermano diciéndome que unas personas llegaban a hacerme entrega de mi nueva tarjeta de crédito. Fabuloso, pensé, aunque… no recuerdo haber pedido ninguna tarjeta. Le pedí a mi hermano que no la aceptara dado que yo no pedí ninguna tarjeta y pudiera estar erroneo el domicilio de la entrega.
Pasaron unos días y me encuentro con la sorpresa de que habían pasado a aventar, por debajo de la puerta, un sobre gris de plástico muy sospechoso con marcas y claves de “seguridad” en varios lados, sin ningún logotipo que pudiera indicar su procedencia. Pensé en la famosa tarjeta, aunque dudé un momento pues bien podría tratarse de alguno de esos sorteos de Reader’s Digest en los que siempre arman todo un teatro por correo con claves y números de la suerte. Pero nó, en efecto se trataba de la famosa tarjeta: una tarjeta de crédito visa clásica (o algo así) de HSBC.
¿Por qué me llegó? El banco tiene información mía porque allí me depositan mi nómina, pero ¿eso les da derecho a hacerme acreedor de una tarjeta de crédito que ni puedo ni quiero pagar?
Esta bien, tal vez solo fué un error ¿o no?, pensé. Dejé pasar el fin de semana y me enteré que a algunos otros compañeros les había llegado también la misma tarjeta. ¬¬ Bastante sospechoso.
Sin dudarlo me decidí a marcar al banco para la cancelación del mugre plástico ese, pues con lo poco que gano no estoy en condiciones de pagar por tener una tarjeta, además dudo mucho que la use.
Después de un interminable menú de voz y sin encontrar una opción clara que dijera “Cancelación de tarjetas que usted no pidió” o al menos “Cancelación de tarjetas” entré a información del servicio. Les comenté mi caso y me dijeron que me transferían al área de cancelación de tarjetas. Otra persona me contestó, le comenté mi caso y me dijo que me transfería al área de cancelación de tarjetas, ¿dónde me habían transferido entonces? Otra persona me contestó y desganadamente le volví a comentar el caso.
Me pidió el número de la tarjerta, se lo proporcioné, esperé unos instantes y me dijó: ¡Ah! Seguramente usted no pidió la tarjeta.
Puse mi cara de: ¿qué le acabo de decir?. Entonces me dijo que era porque yo tenía una tarjeta de débito y ofrecían ese servicio de manera gratuita y mil ventajas y maravillas del plástico ese. Le dije que qué bien, que bueno y que bonito, pero que lo que yo quería era cancelar el plástico. Amablemente me contestó que era su deber informarme de todos los beneficios que ofrecía la mencionada tarjeta pues mucha gente cancela sin saber de los beneficios y luego la quieren activar de nuevo. Volví a escuchar la lista de innumerables beneficios. Pedí nuevamente la cancelación. Me dijo: HSBC de ninguna manera le niega la cancelación de este beneficio, pero, ¿por qué no se da una oportunidad y la prueba antes de cancelar? Pedí cancelación y me reiteraron los beneficios y el “dése una oportunidad”.
Si quería desesperarme lo logró, le dije que el banco era un asco, que la etención en las sucursales es pésima porque nunca hay personal suficiente para atender a todas las personas que acuden (cosa que he vivido) y que de ninguna manera quería tener una mugre tarjeta de ese mugre banco.
Pero dese la oportunidad de probar la tarjeta o(_ _o)
No quiero, por favor cancéle el plástico, yo no lo pedí y no lo quiero.
El tono amable de la persona del otro lado del teléfono cambió y sin avisarme me dejó en espera por un buen rato (tal vez pensando que pudiera yo colgar y evitarse la cancelación). Me dijo: gracias por esperar en la línea. Y me volvió a dejar en espera. Después de esto me pidió confirmar varios datos personales y finalmente me dió el número de cancelación de la tarjeta, claro rápidamente y sin avisarme, lo cual solo me permitió pararme en busca de un pedazo de papel y una hoja y apuntar a memoria el dichoso número.
Finalmente le dicté el número para que me lo confirmara. Y como buena despedida me dijo:
De ahora en adelante todo el mal uso que pudiera dársele a su tarjeta es completamente su responsabilidad.
¿Qué? Osea que si el que aventó el sobre de la tarjeta por debajo de la puerta la hubiera aventado a otro lado y yo no me entero del mugre plástico ese y pido la cancelación (enterado por los compañeros de trabajo o por otros medios) ¿sería mi responsabilidad?
¿Se vale que un banco haga eso a sus clientes?
Investigaré un poco el asunto (si tengo tiempo) pero al menos ya expresé el molesto episodio que me hizo pasar El banco local del mundo.
Archivo de Septiembre 2007
Tarjetas de Crédito HSBC
Publicado por abunaineko en Septiembre 17, 2007
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