¿Alguna vez te has preguntado por qué hay ricos y pobres en el mundo? ¿Alguna vez te has preguntado por qué naciste donde naciste?
Si hacemos un recuento de nuestras vidas encontraremos una gran cantidad de momentos en los que tuvimos que tomar decisiones importantes que definirían nuestra vida, pero existe también un momento muy importante, el cual nosotros no elegimos pero que marca de una manera muy importante nuestras vidas: el nacimiento.
No imagino qué sería de mí si hubiese nacido en Vietnam por ejemplo, ¿estaría siendo solo mano de obra barata para VANS, Converse o DC Shoes? Si hubierse nacido en alguno de los tantos países pobres de África, ¿seguiría vivo, estaría sobreviviendo a la hambruna? Si hubiese nacido en Chiapas ¿estaría malbaratando los cultivos para que las empresas revendan mi producto procesado a precios que yo jamás imaginaría?
Y por otro lado, si hubiera nacido rico ¿me importarían los demas o me interesaría seguirme haciendo más rico?
Lo que si sé es que me tocó vivir en México, un país en donde lo más notorio es la desigualdad, un país en donde el “indio” no debe ni acercarse al Starbucks ni a ningún sitio “nice” porque causa mala impresión; un país en el que la educación a pasado a ser la compra de un papel que dice que estudié algo (véanse altos funcionarios tales como un tal Vicente Fox); un país lleno de esclavitud mental, donde Javier Alatorre o Lopez Doriga te dicen cómo debes de pensar y qué debes de opinar; un país de gente que renuncia a las esperanzas de ser un ser pensante y se tiene que conformar con ser solo una máquina más que trabaja rutinariamente ocho horas al día (la realidad es que se trabaja más tiempo y sin pago de horas extras, aunque hay una ley que “lo impide”) pero que encuentra alivio sintiéndose uno con un montón de personas pateando un balón (equipo de futbol), sintiendo las victorias de estas personas como propias y dándose el gusto de acompañar las proezas futboleras con una “chela” y un montón de grasa abdominal. Y lo peor de todo, es un país en donde predomina la indeferencia, estamos aplastados en tal grado que no nos atrevemos a pensar diferente a lo que nos imponen los medios y si lo hacemos no nos atrevemos a hacer algo para cambiar la situación, porque esperamos que llegue nuestro Moises a rescatarnos, porque pensamos (atinadamente) que uno solo no puede cambiar la situación y (desgraciadmante) preferimos no intentar nada, en vez de ir a buscar esa solución colectiva.
Y a tí, ¿En qué lugar te tocó vivir?
Archivo de Noviembre 2007
¿En qué lugar te tocó vivir?
Publicado por abunaineko en Noviembre 30, 2007
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愛してる、まだ。。。
Publicado por abunaineko en Noviembre 25, 2007
Como el fenix que se levanta maravilloso de las cenizas,
como Venus que resplandece en la mañana tibia,
como el amor que renace en un suspiro,
como la Luna que ilumina la noche de otoño,
como la sombra que se esconde a la luz del medio día,
como tú, como tu risa, como tu alma:
así es mi corazón cuando te veo.
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Un problema de matemáticas
Publicado por abunaineko en Noviembre 25, 2007
Haciendo escombro de mis cosas encontré una hoja con problemas de matemáticas interesantes, iré poniendo algunos así como su solución. Dejo aquí el primero de ellos:
Se eligen cuatro dígitos del conjunto {1,2,3,4,5,6,7,8,9}. Se forman con estos dígitos elegidos todos los posibles números de cuatro cifras distintas.
La suma de todos los números generados es 193314. Sin usar calculadora ni computadora, ¿cómo sabemos cuáles son los dígitos que se eligieron?
Pondré la respuesta en una próxima entrada.
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