Hace ya algunos años recibí un correo electrónico en donde se narraba lo triste que puede ser para un hombre el escuchar esas palabras: “Te quiero, pero como amigo”, era un correo muy divertido que abandoné junto con muchos otros en mi correo de almacenamiento de basura (hotmail) y el cual no había recordado hasta la semana pasada.
El viernes pasado llegó nuevamente a mi correo la misma historia, solo que ahora en forma de un cortometraje muy divertido que me parece vale la pena compartir aquí: