Recuerdos

Hacía tiempo que no se veía a nadie por aquella playa. Desde aquél trágico día en que las olas acabaron con lo que comenzaba a ser un próspero lugar para el comercio y el turismo muy poca gente se quedaba contemplando al mar tanto tiempo en ese lugar. Pero allí estaba ella. El sol iba ocultándose a lo lejos, tiñiendo con un tono rojizo las aguas del mar y aquella niña seguía contemplando los recuerdos que las olas traían a la orilla, recuerdos de algún día lejano que la envolvían en un aire de melancolía.
Fueron pocos los que se percataron de su presencia, la gente de aquel lugar era muy suceptible a supersticiones y se habían generado entre ellos varias leyendas sobre la inundación de la antigua ciudad, por lo que llegada la tarde, nadie se atrevía siquiera a mirar el mar para evitar causar cualquier molestia al fantasma de las olas, quien hace 75 años vió turbado su sueño e hizo perecer a aquellos que habían interrumpido su eterno descanso.
Quienes la vieron experimentaron un extraño sentimiento, aunque cualquiera se hubiera preguntado por qué estaba allí, cómo había llegado, dónde estaban sus padres o por qué estaba sola, simplemente la miraron por un instante y sintieron la nostalgia que ella sentía, algunos incluso sintieron agua salada acariciando sus mejillas. Despues de aquella empatía momentánea le regalaban una sonrisa y continuaban su camino: la habían reconocido.
Las estrellas aparecieron en el firmamento, la luna iluminaba el lugar con un brillo pocas veces visto. La niña se puso de pie, el viento despeinaba su larga cabellera y se llevaba con él sus lágrimas, dió unos pasos adelante, el agua mojaba sus pies descalzos, sonrió. Se inclinó sobre el reflejo del firmamento y comenzó a recoger estrellas cuidadosamente, teniendo especial cuidado con aquellas de luz más blanca, pues son las más frágiles. Poco a poco comenzó a adentrarse mas y mas a aquellas aguas que la acariciaban tiernamente y su tarea de recolección de estrellas parecía volverse mas sencilla. Esa noche se pudo ver una lluvia de estrellas desde la ciudad.
A la mañana siguiente los pobladores despertaron con una noticia inusual: “encontraron una estrella en la playa”. Ya desde las siete de la mañana había cerca de una docena de personas que proclamaban como propio el descubrimiento y resguardaban la estrella para evitar que hubiera más dueños del descubrimiento, aunque nadie atinaba a decir qué era lo que estaban haciendo en la playa tan temprano. En unas pocas horas la playa estaba llena de curiosos que alentados por la noticia querían constatar con sus propios ojos aquel maravilloso descubrimiento.
Allí estaba la estrella, enterrada en la arena, con una luz y una calidez que maravillaban a todos los curiosos. No faltó quien se encargó de difundir la noticia en todas las ciudades cercanas, y en muy pocos días fueron llegando personas incluso de otros países a contemplar la estrella. En menos de una semana se convirtió en noticia internacional. Los habitantes de aquella ciudad comenzaron a ofrecer sus casas como hoteles para los turistas, comenzaron a montarse todo tipo de comercios alrededor de la playa e incluso pronto se montó una feria.
Los autoproclamados descubridores de la estrella construyeron un recinto alrededor de la estrella para poder cobrar la entrada a todos los visitantes y pese a los exagerados precios de la entrada y de los servicios que se ofrecían para ver a la estrella cada día iban llegando miles de turistas curiosos.
Una mañana, la brisa tenía un olor distinto, un olor tenue como de rosas, el agua parecía estar mas tranquila que nunca, la nostalgia invadió los corazones de los habitantes más viejos de la ciudad, aquellos que habían sobrevivido a la catástrofe de años atras. Pudieron reconocer claramente lo que significaba, sabían que era lo que pasaría y sabían como evitarlo. Salieron de sus respectivas casas y atravesaron la feria para ir a contemplar el mar. Se encontraron de pronto todos los viejos mirando al mar, se miraron unos a otros, sin sorpresa.
– Vendrá a reclamar lo que es suyo.
– Y tiene razón.
Los viejos suspiraron, miraron la feria por última vez y caminaron lentamente hacia el mar. Nadie los vió llegar y nadie los vió desaparecer lentamente en el agua. En su camino se cruzaron con una niña de una hermosa cabellera larga, les sonrió. Una enorme ola cubrió la feria, una ola más grande alcanzó la ciudad, la estrella regresó a su dueña.

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Acerca de

Estudiante de la Facultad de Ciencias UNAM, desde hace unos años. Soñador y loco, enamorado...

Publicado en Minificciones

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